Nutrición equilibrada
Una alimentación variada y colorida nutre el cuerpo y brinda energía
sostenible. Llena tu plato de verduras y frutas de distintos
colores, elige cereales integrales y proteínas magras como pescado,
legumbres y frutos secos. Reduce las porciones de grasas
saturadas y azúcares añadidos y opta por aceites vegetales y
frutos como el aguacate y las almendras. Al comer fuera,
comparte o lleva una parte a casa para equilibrar las cantidades.
Suelo pélvico fuerte
Los músculos profundos que rodean la pelvis sostienen los
órganos y ayudan a controlar la vejiga. Para fortalecerlos,
identifica los músculos que usarías para detener el flujo de
orina o retener gas. Contrae suavemente durante tres a cinco
segundos y luego relájate el mismo tiempo. Repite de diez a
quince veces en tres series diarias, practicando tumbado,
sentado y de pie. Con la práctica constante notarás mayor
control y estabilidad en tu núcleo.
Hidratación y vitalidad
El agua constituye más de la mitad de tu cuerpo y es esencial para
regular la temperatura, transportar nutrientes, eliminar desechos
y lubricar articulaciones. Procura beber suficientes líquidos
durante el día, al menos ocho vasos, y más si hace calor o
realizas actividad física. Incluye frutas y verduras ricas en
agua como sandía, pepino o fresas, y evita bebidas azucaradas,
alcohol y exceso de cafeína. Escucha a tu cuerpo y mantén una
botella a mano para recordarte beber.
Respiración consciente
Respirar profunda y lentamente envía un mensaje de calma a tu
cerebro y ayuda a relajar el cuerpo. Practica la respiración
abdominal sentándote cómodamente, colocando una mano en el
vientre e inhalando por la nariz durante cuatro segundos.
Mantén el aire durante siete y exhala lentamente por la boca
contando hasta ocho. Repite varias veces para liberar tensión y
recuperar la tranquilidad en cualquier momento del día.
Movimiento y actividad
Mantenerte activo favorece la salud cardiovascular, la fuerza y
la flexibilidad. Busca acumular al menos 150 minutos de
actividad moderada a la semana: caminar a paso ligero, bailar,
nadar o montar en bicicleta son excelentes opciones. Combina con
ejercicios de equilibrio y fortalecimiento dos veces por semana
para cuidar huesos y músculos. Elige actividades que disfrutes y
ve incrementando el tiempo de manera progresiva.
Aprendizaje y creatividad
Desafiar tu mente con nuevos conocimientos mantiene la memoria
activa y mejora el ánimo. Aprende un idioma, prueba un hobby
artístico, lee libros inspiradores o participa en talleres
culturales. Compartir estas experiencias con otras personas
promueve la socialización y enriquece tu vida diaria.